Premio Nobel de Medicina 2018: INMUNOTERAPIA en Cáncer

Nuestro sistema inmunitario está dotado con herramientas de vigilancia para erradicar-destruir el material intruso.
Las células T son claves en este mecanismo, poseen unos receptores que al unirse al material lo identifican como un “código de barras”, estimulando el sistema inmune cuando lo reconoce como extraño. Sin embargo para regular esta respuesta existen aceleradores de esta función o inhibidores o relentizadores.

TASUKO HONJO Kyoto University

El descubrimiento en los 90s de las proteínas relantizadoras CTLA-4 por el científico James P. Allison en la Universidad de Berkeley (California) y PD-1 por el investigador Tasuku Honjo en la Universidad de Kyoto, les ha llevado a conseguir el Premio Nobel de Medicina el 1 de octubre de 2018. Los tumores producen unos mediadores, citoquinas, que paralizan a este sistema de vigilancia-reconocimiento, dando lugar a la tolerancia y con ello al desarrollo del tumor y sus metástasis.
La investigación de los Nobeles Allison y Honjo, en el 2010 y el 2012 utilizando como herramienta anticuerpos contra las proteínas CTLA-.4 y PD-1 pudieron demostrar como prueba de concepto, que con estos tratamientos en tumores como el melanoma metastatizado y considerado esencialmente intratable, liberaban al atenazado sistema inmune inducido por lo tumores. Su aplicación a los tumores de mal pronostico ha demostrando una eficacia clara con remisiones de larga duración y potenciales curaciones en pacientes con diferentes tipos de cáncer. Los tratamientos con células inmunitarias del propio paciente, modificadas por edición genética, llamada transferencia celular adoptiva o su modificación en el laboratorio de Steve Rosemberg TIL (tumor infiltrating lynphicites), han permitido conocer historias como la de la norteamericana Juddy Perkins.

 

JAMES P. ALLISON  MD Anderson Cancer Center

Se trata de una ingeniera de 52 años que padecía un cáncer metastatizado de mama resistente a los tratamientos, ahora se encuentra libre de enfermedad desde hace más de dos años tras este tratamiento. Las células T modificadas por receptores de antígeno quimérico (antígeno tumoral determinado producido en el laboratorio) CAR-Tson capaces de llegar de forma dirigida a las células tumorales destruyéndolas y es uno de los tratamientos que mas avanza en estos últimos años.
Nuestro organismo tiene organizada la forma de defenderse y adaptarse al ambiente tóxico y una vez más la medicina, mediante la investigación, saca lo mejor de nosotros mismos para resolverlo.
Prof. A. Fernández-Cruz
Madrid, 2 de Octubre de 2018
Publicado en Blog.

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