Dr. P. Pablo Mansilla. Tributo al Prof. A. Fernández-Cruz

 ARTURO FERNÁNDEZ-CRUZ, ACADÉMICO DE LA REAL ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA. NÚMERO 23, DE LA SECCION DE MEDICINA SOCIAL Y SALUD PÚBLICA.

 TRIBUTO

Dr. P. Pablo Mansilla

I.

Dr. D. Pablo Mansilla

Excmo. Sr. D. Arturo Fernández-Cruz Pérez Académico electo sillon 23

Arturo Fernández-Cruz Pérez, es un humanista que encarna los valores de la ilustración: el uso de la razón como herramienta científica al servicio del progreso de la medicina social, por un lado, y los principios republicanos: empoderamiento del ciudadano/paciente, un pensamiento troquelado por la libertad de cátedra, ferviente defensor de igualdad de las personas en general y ante la enfermedad, etc., por otro. Con esas dos facetas de su personalidad construye un discurso cívico que aplica a su vida y a su trabajo en beneficio de sus contemporáneos para ayudarles a alcanzar el proyecto de perfección y felicidad al que tenemos derecho.

Arturo Fernández-Cruz Pérez es, además, un médico que representa y desarrolla los  genuinos valores profesionales de compromiso, responsabilidad y con dedicación a los pacientes con un espíritu crítico y reflexivo que le permiten avanzar en el complejo universo de la medicina de precisión atendiendo entidades patológicas definidas en personas filiadas, siguiendo en esto el magisterio del Prof. Giménez Díaz: “no hay enfermedades sino enfermos”.

Estamos ante un personaje de gran estatura moral y profesional. Créanme si le digo que Arturo Fernández-Cruz Pérez es un baluarte de la medicina del futuro, como se encargó de demostrar en su discurso de entrada en la RANM. Éste discurrió desde Seneca: “… aprendemos para la vida”, para afirmar el derecho de la Humanidad a un futuro mejor partiendo del estudio de su propia historia. Nos convocó a reflexionar sobre la prioridad de la prevención de los azares que atentan contra la salud, sobre el progreso en los medios y técnicas para combatir el cáncer, sobre la intervención en el genoma no solo para sanar sino para mejorar en la parte y el todo de nuestra identidad humana. Nos animó a desentrañar los secretos del reloj biológico que determina nuestra existencia, incluido su extinción, a veces, demasiado prematura, a abordar el rejuvenecimiento celular para alargar una vida activa y plena. Informó sobre los últimos avances de la robótica y su aplicación a la medicina, sobre como la inteligencia artificial va a permitir superar al médico más experimentado en el diagnostico con la computación de inmensas bases de datos (Big data), el Machine Learning, la nanotecnología; en fin, llamo la atención sobre como el cambio climático es una nueva gran amenaza para el hombre. Su discurso fue, un producto de una personalidad disruptiva que no teme a encarar los retos que plantea la existencia misma con los ojos limpios de quien no teme el fracaso porque quiere decididamente ganar el futuro, como se encargó de recordarnos su propia hija en la cena que siguió al acto.

Recordó a su padre – también médico, profesor y académico-, su maestro. Arturo Fernández-Cruz Liñán era un gran intelectual que enseñaba medicina citando a los clásicos, lo que le emparentaba con los pensadores de referencias renacentistas más destacados de su época. Le recuerdo dirigiéndose a los alumnos que atestaban el aula anfiteatro del Ala Norte del Hospital Clínico recitando con su sonora voz pasajes de Paul Verlaine: “La vida es… sentiiirrr y navegaaarr”, que a mí personalmente me condujo a abordar la vida con pasión por percibir mi entorno y dirigirlo a conseguir objetivos personales profesionales  y sociales tangibles.

Arturo Fernández-Cruz Pérez comparte con su progenitor el fervor por Paul Verlaine. Se identificaba con el poeta en la valoración de este sobre la creatividad:“es imaginar lo que nunca antes ha existido”. Arturo Fernández-Cruz Pérez siempre ha ido unos pasos por delante de sus colegas y colaboradores. Si se echa un somero vistazo al resumen del currículo incluido en su discurso, nos daremos cuenta que siempre ha estado en la vanguardia: si hubiera sido pintor habría militado en el cubismo con Picasso o seria el Dalí surrealista. Fue pionero, y en cierto sentido un visionario, en la inauguración de técnicas, procedimientos, protocolos médicos que tiempo después se generalizaron, rememora a J. Verne en esa faceta de su personalidad de abrir nuevas rutas al pensamiento científico y en el tratamiento médico. En suma, Arturo Fernández-Cruz Pérez es un inesperado innovador con un marcado carácter disruptivo, rasgos de una personalidad que se manifiesta en la expresión de su código genético, su epigenética, como el mismo diría.

Es un médico ilustrado que siempre ha confiado más en los hechos que en las emociones como motor de propulsión de la Sociedad. En su discurso de entrada a la RANM ha proclamado que la Humanidad ha avanzado prodigiosamente en todos los órdenes, mejorando los índices sociales, económicos y políticos. Descubre la ingente obra de Steven Pinkeren la que analiza las condiciones más determinantes de la evolución de la humanidad, entre lo que cabe recordar las conclusiones de las encuestas de salud.

Esta actitud de Arturo Fernández-Cruz Pérez no procede de creencias mitológicas, religiosas o de otro tipo sino de los análisis concretos de los hechos y datos de la realidad que le circunda, lo que ha hecho de él un inveterado optimista racional.

II.

Arturo Fernández-Cruz Pérez es un personaje categórico, esencial para entender la medicina y la comunicación con el paciente de nuestros días tan mediatizados por la información y la tecnología. Admira con conocimiento informado a Stephen Hawking – como se encargó de recordarnos-, no solo por ser un brillantísimo científico, sino por su calidad como comunicador que desentraña las complejas preguntas sobre el Universo. La relevancia intelectual y la excelencia profesional acreditan al profesor Fernández-Cruz como un maestro indispensable para la RANM y que representará un revulsivo muy interesante para la misma.

Arturo Fernández-Cruz Pérez desborda todos y cada uno de los criterios de elegibilidad utilizados por la RANM para seleccionar sus miembros. Discurre sin menoscabo Joaquín Poch Broto, Diego M. Gracia Guillén, Emilio Gómez de la Concha, Manuel Díaz-Rubio García, José Luis Carreras Delgado- su mentor en este acto-, Federico Mayor Zaragoza, Eduardo Díaz-Rubio García, Manuel Serrano Ríos, José Manuel Ribera, Santiago Ramón y Cajal Agüeras por citar algunos de los académicos que forman parte de esta institución.

Su incorporación a la RANM añade, además de su estructura intelectual, científica y docente de primer orden, su condición de médico cardinal: sanador y orientador para cada uno de los miles de pacientes que ha tratado con éxito a lo largo de una dilatadísima carrera profesional, extremo este que quedo de manifiesto en los múltiples testimonios de aquellos que le acompañamos en la cena de celebración de su ingreso. Su cercanía, su humanismo, su pulcritud para abordar la inquietud de su práctica clínica diaria han generado tal confianza y credibilidad en su trabajo que los que le rodeábamos: amigos, pacientes y compañeros afrontamos nuestros compromisos diarios sujetos a las pautase hitos que Arturo Fernández-Cruz Pérez ha ido marcando a lo largo de su trayectoria vital. Sera para la RANM, lo mismo que es para sus pacientes y amigos, un acicate intelectual que nos prepara para abordar la realidad con determinación y confianza, y nos estimula para actuar en consecuencia.

III.

Conocer la personalidad y los logros de un personaje como Arturo Fernández-Cruz Pérez nos exige; por un lado, un esfuerzo para repasar, siquiera someramente, la ingente producción investigadora en todas las áreas de saber medico; y por otro, repasar el rico entramado de relaciones profesionales, de las que también se ha hecho eco la RANM, para percibir el grandísimo interés que suscita en los demás.

En la investigación médica ha sido un magnifico ordenador de la entropía que representa la enfermedad. En este aspecto, recuerda a Stefan Zweig, cuando recoge la preocupación existencial de Goethe “prefiero la injusticia al caos”.  La enfermedad es el caos que hay que evitar a toda costa y así lo asume el Arturo Fernández-Cruz Pérez científico. El trabajo y la capacidad de asociación del profesor Fernández-Cruz con otros científicos es una premisa básica para proyectar hacia el futuro sus propuestas.“Lo que soy se debe a que me encaramado en los hombros de gigantes”, diría A. Einstein para valorar la construcción científica.

Comunicar la complejidad del trabajo médico para que sea entendido por la sociedad a la que va dirigido es una cualidad que atesora como pocos el profesor Fernández-Cruz. Discierne entre lo esencial y lo accesorio, entre lo relevante y lo efímero y lo proyecta en imágenes intuitivas para que todos reciban con nitidez su mensaje. Esto lo ejecuta a la perfección tanto en un simposio internacional de los más destacados investigadores como en la soledad de su consulta frente al más humilde de los pacientes. Tiene un traje y un lenguaje para cada momento sin menoscabo del contenido de su discurso. Eso exige de-construirlos más abigarrados conceptos para volver a recrearlos con los materiales intelectuales disponibles por aquellos a los que se dirige, sin merma alguna de la verdad que comunica. El recuerdo de Antonio Machado resonó en la RANM para entender la flexibilidad y relatividad intelectual de Arturo Fernández-Cruz Pérez: tu verdad no, la verdad, y ven conmigo a buscarla…

La biografía personal y profesional del Doctor Fernández-Cruz es tan rica, alguna muestra dejó en el repaso que hizo de su currículo, que plantea un problema elegir un solo hito que lo caracterice: son tantos los lances sugestivos que han jalonado su vida que no se pueden comprimir en un momento, en un solo hecho, por relevante que sea, como la propia entrada en RANM. Para glosar su figura hubiera hecho falta una larga tesis doctoral para dar cumplida cuenta de la “vida y milagros” del profesor Arturo Fernández-Cruz. Tomaría un tiempo y un espacio del que este relato no dispone solo introducir su entorno personal y familiar. Son muchos los “Fernández-Cruz”, y todos muy notables y principales (la mayoría de ellos le acompañaron en su toma de posesión en la RANM): su padre y sus hermanos, su sagaz esposa y compañera Yolanda, y su inteligentísima hija y colaboradora Yessica.

IV.

Resulta evidente que la RANM cumple con su misión de Servicio Social con elecciones como la del Prof. Fernández-Cruz. Llevar al conocimiento de la ciudadanía la contribución de las personas que han modelado y modulado la sociedad española obedece sin duda al interés general que exige la responsabilidad cívica que tiene que atender todas las instituciones que cumplen un papel en la medicina social y en la salud pública, como es la RANM

El reconocimiento de Arturo Fernández-Cruz Pérez, conlleva un compromiso público mayor por tratarse de un personaje no ya relevante en sí mismo, que lo es, sino por ser un defensor de los pilares fundamentales en lo que se asienta y define la medicina. En esa tarea ha sido un referente indiscutible, no solo para los que han tenido la suerte de trabajar con él, sino y, sobre todo, para quienes nos hemos beneficiado de su magisterio y legado, entre los que modestamente me cuento.

La RANM quiere hacer un homenaje, sin duda, al compañero, al doctor Arturo Fernández-Cruz Pérez, pero también al compromiso por una medicina más avanzada y al servicio de las persona concretas, piedras angulares de la atención a la salud de hoy día. Trayectorias como la suya hacen que todos nos sintamos orgullosos de ser médicos (y contradice con creces la imagen de desprestigio de la profesión contenida en la afirmación Moliere: “los errores de los médicos los tapa la tierra”, y tan extendida consecuencia de la masificación de la asistencia sanitaria, que en parte corrigió la Ley General de Sanidad al crear el Servicio Nacional de Salud de España, sin duda, uno de los más prestigiosos del mundo.

V.

Creo recoger el sentir de todos los que tuvimos la suerte de asistir a la toma de posesión de Arturo Fernández-Cruz Pérez como académico de número de RANM si termino estas breves palabras: mitad crónica de una efeméride relevante y mitad merecido panegírico del maestro, compañero y, por encima de todo, amigo, con un simple: gracias, Arturo.

 

 

PEDRO PABLO MANSILLA IZQUIERDO.

Discípulo.

Madrid, 27 de Noviembre de 2018.

 

 

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