José Pedro Pérez-Llorca “la estela del destino”

IN MEMORIAM

06.03.19

A pocas horas del día 6 de marzo del 2019 mis emociones encontradas me llevan a manifestar mi grandísima frustración ante el hecho irreversible que es la pérdida de un gran intelectual que fue José Pedro Pérez-Llorca.

Ponente de la constitución, ministro y diplomático

Hijo, como yo, de un catedrático de medicina. Nació en Cádiz y muy probablemente influenciado por el ecosistema de la “tacita de plata” que en 1811 albergó la asamblea constituyente durante la guerra de la independencia decidió, no solo ser un jurista sin par, sino iniciar una carrera política. Su incorporación a la primera legislatura del primer gobierno democrático de Adolfo Suárez establece un antes y un después, que resulta en un cambio importante de paradigma en el pensamiento que define a la democracia actual española. Se le considera sin ambages uno de los siete padres de la constitución. Hay personas más interesadas y conocedoras que yo de esta faceta, que glosan estos días su figura como ponente de la constitución, ministro y diplomático. Mi etapa de formación en la Universidad Norteamericana de Yale, me llevó en esos años, a ver en la distancia la esperanza de un mundo mejor para nuestra convivencia y desarrollo.

Se le considera, sin ambages, uno de los siete padres de la constitución.

Le conozco en persona desde el año 2000 cuando se convierte en mi paciente y amigo. A través de estos años he aprendido de él que toda revolución o reforma como la española, conoce ese momento trágico de la victoria en el que, el poder cae en manos de unos hombres y la unidad moral se deshace en ambición política. El pueblo, la masa, que en un pasajero entusiasmo ha alcanzado su libertad, vuelve a depender inconscientemente de los directores de esa libertad y de los intereses particulares de sus demagogos.

En sus entrevistas conmigo su mensaje era lograr que el triunfo de la razón permitiera balancear los intereses de la nación con los supranacionales del espíritu. La historia del mañana era reconocer que todo aquello que trató de separar unos pueblos de otros y que en algunas ocasiones les precipitó a la lucha, fue una monstruosa equivocación y por el contrario todo aquello que los acercó y les movió a colaborar unos con otros fue la causa de la civilización.

 Recuerdo con qué pasión nos mostraba, con su equipo y el director del museo, la aplicación de las nuevas tecnologías en la reparación y cuidado de estas obras de arte.

Pasión por el Museo del Prado

Entre sus muchas responsabilidades fue el ser presidente del patronato del Museo del Prado. Nunca tendré el valor de decir que conozco el tesoro que es el “Prado”. He tenido la inmensa fortuna de asistir en varias ocasiones a visitar algunas salas y el “Casón del Buen Retiro” con José Pedro de cicerone. Nuestros encuentros en el museo han dejado memorias imborrables. Me esperaba a la puerta del mismo y, con la humildad que le caracterizaba, nos enseñaba colecciones de cuadros que no tienen comparación posible. Pero lo hacía mostrando el mismo entusiasmo que experimentaría un padre al hablar de un hijo o hija. Transmitía con claridad que lo que le enorgullecía era ser parte del sistema que gestiona esta increíble colección de pintura y arte. Mi privilegio, por el que siento gratitud extrema, era descubrirme como hablaban los cuadros, sirviendo de cortafuegos en el bosque salvajemente crecido del odio. La historia de la humanidad durante millares y millares de años está en la pintura desde las famosas cuevas de Altamira. Su evolución coincide con el de la especie humana y sus logros.

La incorporación de Pérez-Llorca al mundo global de comunicación y a la apasionante revolución tecnológica era su gran acervo. Recuerdo con qué pasión nos mostraba, con su equipo y el director del museo, la aplicación de las nuevas tecnologías en la reparación y cuidado de estas obras de arte. Fascinante era la experiencia al sorprendernos con emoción, que debajo de las obras se descubría con el poder tecnológico otra pintura de personajes históricos de gran relevancia sobre el que se había plasmado la obra definitiva. Los métodos de identificación y estimación de la antigüedad de las pinturas eran exhibidos como logros de estas nuevas herramientas que se han puesto al servicio de la pinacoteca para el cuidado y mantenimiento de las obras de arte.

…su mensaje era lograr que el triunfo de la razón permitiera balancear los intereses de la nación con los supranacionales del espíritu.

Calidad humana y gran sentido del humor

Es fácil ser agradecido, pero el agradecer es un acto difícil, porque requiere la tranquilidad del corazón que yo no tengo con su perdida.

Recuerdo que la esencia interior de su vida así como la dirección exterior de su profesión se hacía visible con su sentido del humor. Manejaba una ironía muy personal dentro de una mezcla de fina racionalidad-cultura y la oportunidad de estimular a la inteligencia emocional con gran eficacia.

El siglo XX puede contemplar un mundo que ya no tiene secretos. El hombre de nuestro siglo XXI conoce perfectamente el planeta sobre el que vive. Mis conversaciones con José Pedro sobre las aplicaciones tecnológicas en el campo de la medicina me mostraba pasión y fe en un futuro apasionante. En esta verdadera plaga de exaltación, nos permitía compartir esta transición hacia un transhumanismo en el que se podría comercializar nuestra vida. Como soberbio jurista, identificaba las potenciales víctimas y la necesidad de una regulación internacional. Siguiendo el pensamiento de Goethe coincidimos en que estamos construyendo otra página de la historia que él consideraba una interrumpida de hechos extraordinarios y este particularmente seria uno de los momentos estelares de la humanidad que constituye también un progreso moral.

…la esencia interior de su vida así como la dirección exterior de su profesión se hacía visible con su sentido del humor.

No debo eludir que como en la filosofía de Pascal su pensamiento en estos últimos meses estaba plantado en ocasiones ante un abismo que con criterios shakesperianos en la obra de Hamlet, cuestionan el sentido de una vida no libre de enfermedad y el deterioro asociado a cumplir años. Aquí aparece una figura de dimensiones excelsas que es su inteligente esposa, Carmen. Debo llamar la atención sobre el concepto que define a la unidad estructural de la especie humana. Creo que no está configurada de forma simplista por el hombre y la mujer aislados (ni en su versión biológica ni en la sociológica) sino en la pareja adánica. Entre las muchas afirmaciones que se han hecho sobre la mujer en el caso de Carmen y desde mi perspectiva seria la visión de Nietzsche “ella es el ritmo y José Pedro la danza”. Como un excepcional ser humano tiene el privilegio de tener a Carmen Zamora que ha sido la “coach” de José Pedro en los muchos avatares de la existencia de este hombre que definía en su hogar a ella, como figura central, el centro ordenador.

No quiero debelar aquí sus últimas palabras al despedirse de sus hijos que son un monumento a la humanidad de este amigo entrañable, ya que es la imaginación de los que me habéis leído la que os transportará a donde el está el ahora.

Le hemos querido mucho y con su pérdida, su recuerdo nos incita a quererle más si cabe.

En representación de los miembros patronos de la Fundación que tengo el honor de presidir, de mi grupo de trabajo que le hemos conocido y mi propia familia nos queremos sumar a testimoniar nuestro pesar por esta pérdida de un hombre que expresó de forma sublime la danza sobre el abismo.

 

Prof. A. Fernández-Cruz

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