Prof. Francisco López Timoneda

IN MEMORIAM

 

La Fundación Fernandez-Cruz, que tengo el honor de presidir quiere rendir homenaje al Profesor Francisco López Timoneda.

Este testimonio, es también el de un amigo entrañable.

El ser humano es un estado mental mediado por neuroquímica responsable de la sensación de bienestar o en ocasiones la percepción  de un dolor agudo o crónico en que pueden llegar a ser insoportables.

Este grandísimo profesional era un maestro en administrar alivio.

A esta exasperante molestia que requiere expertos como el, para que podamos a volver a disfrutar de los hechizos que la vida ofrece, antes de la fatal desaparición.

Al maestro López Timoneda le ha tocado vivir una de las más bellas páginas de la historia de la humanidad y es la aplicación a la practica clínica de los avances tecnológicos producto de la revolución tecnológica que vivimos.

Su legado fue siempre la aplicación de los mismos,  en esta medicina de frontera que queremos que sea cada vez mas personalizada.

Estoy convencido que muchos de ustedes coincidirán conmigo en la idea Freudiana de que la superación de nuestros complejos narcisistas se resuelven con las fantasías que es al fin y al cabo nuestra herramienta de adaptación al estrés que produce la frustración.

Para tener una actitud mental positiva como la de Paco López Timoneda, necesitas eso que hemos venido en llamar motivación.

Desde su puesto de Catedrático, Director del Hospital Clinico, Jefe de Servicio de Anestesiología y de la Unidad del dolor, ha ejercido como el mas potente estimulo para generar la fantasía de que la vida profesional en medicina merece vivirse con pasión.

En la RANM, que he compartido muy recientemente con él, era lo que exigimos de un académico hoy, que es la moderación y el apoyo a los proyectos innovadores y creativos que esta docta institución lleva a cabo a lo largo de estos últimos años.

Como amigo entrañable, su sentido del humor despertaba siempre que hablaba con él a  mi zona de recompensa en el cerebro para reconocerle  como alguien al que he querido mucho y querré mas después de su muerte. Cuando en la UCI a muy pocos pasos de que su vida que como la espuma del mar eterno se movía al reino de la muerte, su apretón de manos, en contestación a mis palabras de engaño  diciéndole que estábamos ante una anécdota y que todo se resolvería, me hizo al salir del hospital oír otra vez los pájaros de la primavera.

Cuando conocemos que en el fondo de los agujeros negros el tiempo y el espacio se solapan hasta hacerse uno,  hago votos que allá donde esté reciba el testimonio de agradecimiento por haberle conocido.

Nos unimos al pesar de su esposa María del Carmen y su familia en un sentido pésame con todos los cariños de los que soy capaz de expresar.

 

 

Publicado en Blog, Noticias.