Eduardo Punset

UNA ODA A LA ADAPTACIÓN.

 En el día de ayer escribí a bote pronto que el recuerdo de Eduardo Punset, entrañable amigo y paciente nos ayudó a entender esta etapa de transición que vivimos.

Los que hemos tenido el privilegio de tratarle podemos compartir con el que el “homo sapiens” es un auténtico prodigio.

Y la vida es un aventura siempre cambiante. Coincidirán conmigo que el ser humano es un estado mental. Punset  en muchas de sus intervenciones públicas nos trasmitía que este estado mental era el reflejo de nuestra neuroquímica cerebral.

Siempre he tenido con él una muy buena química lo que me permitía que aceptara los consejos médicos que violentaban en ocasiones su estado de bienestar.

 

Pero lo que más aprecio del maestro Punset es su capacidad de adaptación que demostró a lo largo de su vida.

Ha llegado a ser longevo porque ha luchado para adaptarse a las alteraciones que se expresaron en su libro de la vida, que no solo dependían de los genes sino también de sus estilos de vida.

  La medicina avanzada le permitió corregir su esperanza de vida que hubiera sido más corta sin ella.

El ser humano es el producto de una realidad inestable que tiene la potencialidad de degradarse a gran velocidad con la amenaza de la enfermedad y la muerte. Cada vez está más cerca nuestro participación activa con las modificaciones de nuestros estilos de vida que es la forma de actuar sobre nuestro epigenoma que modula las alteraciones que se producen en nuestro alfabeto que escribe el libro de Resultado de imagen de punsetnuestra vida.

La edición de nuestros genes ya está aquí y permite que compartamos con Punset la esperanza de una nueva era en la que los humanos utilizando como herramienta la inteligencia artificial alcancen dimensiones inimaginables que fueron consideradas ciencia ficción.

En la vida hemos de admitir que tiene flor y espinas pero lo que define a los grandes hombre es la motivación. Mi percepción sobre la existencia de Eduardo Punset entre nosotros es que vivió una vida en la que (…)

…su estrella a seguir era los avances de la ciencia…

  (…) y en la que la excelencia ocupaba el lugar de privilegio que supo trasmitir.

Desde la noche de los tiempos, nos hemos venido preguntando por qué hemos llegado hasta aquí, cómo funciona el universo y por qué de nuestra existencia. Como intelectual y científico, creo que desde mi más profundo convencimiento que vivimos una de las más bellas páginas de la humanidad que he compartido con Eduardo.

A través de la revolución tecnológica y digital apuntaba cómo cambiar la percepción de “condenados a vivir”, aplicando una fórmula para conseguir la felicidad. Nadie como él para provocar emociones y fantasías en ese inefable viaje a la felicidad que él ya ha realizado y que nos hizo compartir.

Escuchándole llegabas a la conclusión que la tecnología ha hecho un desarrollo exponencial de tal calibre que cualquier problema tiene solución. Solo requiere que se combine un encuentro de las personas adecu adas la financiación y la tecnología.

Pienso también que no puedes ser un buen científico si no conoces la historia. 

   Para encarar el presente y el futuro es necesario revisar el pasado.

  Lo que hemos venido en llamar cultura occidental tiene que ver con lecciones aprendidas. Nadie como Punset para hacernos comprender que vivimos la mayor era de paz que jamás hemos experimentado en la historia. Por ello estoy convencido que Eduardo compartiría conmigo la fabricación de una nueve especie humana, un híbrido de hombre/maquina dotada de una fuerte inteligencia autónoma y casi inmortal que evita las conductas inhumanas.

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