CII. 3. Ejemplos a seguir

Las analogías de esta pandemia con una guerra sin cuartel, contra el llamado metafóricamente el enemigo invisible nos hace concebir un estado mental de “actitud bélica”. La diferencia con las experiencias vividas de forma dolorosa y trágica en las guerras mundiales, es que en este caso no se ha generado un odio insoportable al enemigo al que queremos destruir sin saber bien porqué. Al contrario se va cristalizando el sentimiento entre los ciudadanos de que esta crisis tiene una doble ola que va más lejos de una muy preocupante pérdida de seres queridos, avecinándose una debacle económica. Esta parte económica necesita de una coordinación global, mientras que intentamos con éxito relativo derrotar al virus.

No tenemos opción, necesitamos seguridad por una parte y eficacia por otra en los programas de salud pública. Creo firmemente que toca dominar la pandemia con carácter prioritario, previniendo la expansión del virus, aplicando los tratamientos adecuados en base a evidencia científica y sobretodo poder disponer de la vacuna. La negligencias en las medidas de salud pública van a ser mucho más costosas para la economía, en cualquier modelo de revitalización de la misma.

Tengamos en cuenta que si estimamos en trillones de dólares/euros, el coste de la pandemia es muy sensato que aconsejemos invertir millones en revertir el circulo vicioso que atrapa a la economía mediante acciones de salud pública como son los test para todos, o los autotest que están por venir. La inversión en el desarrollo de la vacuna y la práctica de los test virales y serológicos para orientar el desconfinamiento con seguridad, son fines estratégicos que defiendo apasionadamente. El impacto del coronavirus puede ser una de las más importantes crisis humanitarias de las que nos hemos enfrentado durante décadas. Produce un desanimo la constante fragilidad de las interpretaciones de los “llamados técnicos sanitarios”, en los que incluyo a la OMS, como trágica inseguridad.

Los funcionarios-gestores de esta pandemia han ido todo el rato por detrás de ella, y por lo tanto de la Covid-19. Nos han repetido hasta la saciedad, que seguían normas aprendidas en las epidemias históricas como el Ebola, SARS y MERS. En realidad solo los países que fueron seriamente azotados por estas pandemias han hecho, del sufrimiento de haberlas pasado, una lección aprendida. Los países asiáticos como Hong Kong, Singapur y Taiwan han demostrado que la experiencia vivida requería la identificación de los contagiados e infectados de forma temprana, para generar su aislamiento y su rastreo. Corea del Sur con un programa masivo de test rápidos para identificar al Covid-19, han generado con su datos la atención mundial por su alto grado de credibilidad. Así con más 8960 contagiados identifican un 20% asintomáticos con una tasa de mortalidad para las personas mayores de 80 años del 11%, para los septuagenarios 6.3%, y para los que se encuentran en la franja de los 40 de un 0.1%. Sus equipos de salud pública se centraron pues en los asintomáticos para generar su aislamiento, y detectar la posible cadena de contagios mediante su

 seguimiento.

Le prestaron especial atención a la población de riesgo de más de 65 años para aislarlos y protegerlos. Las mascarillas y la aplicación digital es también aquí destacable. La geo-localización por los móviles o los brazaletes biométricos que detectan las constantes vitales como la temperatura están en la primera línea de medidas aplicadas de una forma coherente y sensata para luchar contra la pandemia y sobretodo prevenir su expansión.

 

El uso de los robots en el diagnostico y en el cuidadode los enfermos ha hecho aumentar la credibilidad de China y Japón en esta lucha contra lo invisible. Yo creo que esta epidemia debe ser manejada por los mejores epidemiólogos. El agradecer es un acto difícil porque requiere una tranquilidad del corazón. Y, sin embargo es fácil ser agradecido en estas circunstancias.

Todos hemos llegado a alcanzar un consenso al atribuir la consideración de héroes, a los funcionarios y sanitarios envueltos activamente en esta lucha.Es una época de oro para charlatanes que muy a mi pesar tienen seguidores. Pero he aquí un hecho curioso y es que ha renacido entre nosotros, en medio de esta extenuante batalla contra el Covid-19, el salir más fuertes de esta experiencia, necesitando para ello unidad y solidaridad.

 

 

Prof. A. Fernandez-Cruz

Presidente Fundación Fernández-Cruz

Académico de Número RANME

Catedrático-Jefe Servicio Emérito Comunidad de Madrid UCM

Madrid, 30 abril 2020