CII. 4. El Tsunami económico

En esta gigantesca incertidumbre creada por la crisis sanitaria aparece una monstruosa y temible noticia al vaticinar el hundimiento de la economía al menos igual o peor que en el 2009

Las medidas sanitarias son más importantes que las financieras

El tsunami económico ya está aquí y ahora nos moveremos en el análisis de los modelos económicos para mitigar los efectos de la pandemia. La amenaza que es ya un temor, es que las medidas de aislamiento que se mantengan durante varios meses, puedan alcanzar cifras astronómicas, estimadas en 9 trillones de dólares como coste estimado. En USA que es en el momento actual la referencia de esta lucha contra el coma económico, son a 17 de abril, 22 millones los puestos de trabajo destruidos.

El sentido común dicta que si los trabajadores no están sanos, es imposible recomponer la economía de mercado. La pesadilla de un repunte de la infección tras la desescalada, se asoma como una amenaza que afecta de forma decisiva, a las predicciones de modelos económicos. Estamos ante una erupción volcánica, sin precedentes, que afecta a los mercados.

En menos de 4 meses, en un escenario en el que se ha desplomado la demanda y la oferta, se han adoptado, detrás del maldito virus, medidas de política monetaria y fiscal, tanto por la reserva Federal en USA, como la comunidad europea, para prevenir la falta de liquidez.

En distancia corta, se alivia el agobio, pero dañan a largo plazo el negocio y a la estabilidad de una economía sostenible.

En este escenario de alto riesgo, los sentimientos nacionalistas que dan lugar a fragmentación, nos apartan de la utopía de un gobierno global que rediseñe y regule la estructura económica para definir el modelo económico a seguir.

El futuro pasa por una medida internacional coordinada aumentando la capacidad del International Monetary Fund, a través de los seguros y otras instituciones internacionales financieras que inyecten recursos en los países. La liberación de la deuda o su alivio, así como los aplazamientos tributarios están entre las herramientas que se consideran eficaces en este caso. En esta singular ocasión, urge la participación de las naciones unidas para trazar la ruta hasta el 2030 que permita alcanzar las metas de la sostenibilidad y desarrollo.

La realidad es que todas estas medidas, generadas por expertos en el diseño de modelos de la economía, se tropiezan con la incertidumbre creada por la pandemia. La razón es sus modelos dependen en gran manera, de nuestra eficacia de salud pública a la hora de controlar la infección.

Pero esto mis queridos amigos toma dimensiones gigantescas al analizar el despegue de esta pandemia en el continente africano, India, Brasil y toda Ibero-América. Es difícil imaginar que en esta guerra al virus podamos, de forma colectiva, aplicar estrategias comunes mas allá de los cambios de conducta.

Mi defensa de los test para todos suena a utópica proposición, en países como Brasil o la India. No es solo el  tamaño y distribución desigual de los recursos sanitarios a lo que se enfrentan, sino en la imposibilidad de ser eficaces al aplicarlo en sus inmensas ciudades, favelas, indígenas población indigente y la migratoria.

De todas maneras sigo pensando que lo que necesita el mundo es solidaridad para derrotar al virus y tener un mundo mejor. Por ello la concertación y la coordinación es nuestra única salida, evitando que la unidad no termine transformándose en disputa.

El destino tiene tendencia a dar formas trágicas a nuestras vidas y no debemos permanecer inmóviles sobre este huracán mundial desencadenado sobre Europa. Coincidirán conmigo que en este caos del tiempo y el tumulto de opiniones, requiere una actividad de entendimiento entre todas las fuerzas sociales, políticas, económicas y como no, las científico/sanitarias.

Comparto la afirmación de mi entrañable amigo Diego Hidalgo Schnur, miembro del patronato de nuestra Fundación, que estamos ante una oportunidad histórica: “por enfrentarnos unidos a un enemigo común, en el que no hay países ni regiones ganadoras, solo hay perdedores, y los esfuerzos para luchar serán más eficaces a nivel global”.

El problema radica en alcanzar la solidaridad europea que reside en la responsabilidad de las naciones que la componen.

 

Prof. A. Fernandez-Cruz

Presidente Fundación Fernández-Cruz

Académico de Número RANME

Catedrático-Jefe Servicio Emérito Comunidad de Madrid UCM

Madrid, 24 Abril 2020